“En este altar asesinaron a nuestros hermanos»: jesuitas dan último adiós a sacerdotes

  • Entre lágrimas, flores y globos blancos, religiosos y pobladores de comunidad de Cerocahui, en Chihuahua, se despidieron de los sacerdotes jesuitas.

Agencia

CDMX. El lunes, a las 14:00 horas de la tarde con 19 minutos enterraron al padre Gallo, lo sepultaron a la misma hora que lo mataron para honrar la tradición de los rarámuris, a quienes dedicó 51 años de su vida.

Unos 10 minutos después, al otro lado del atrio del templo de San Francisco Javier en Cerocahui, Chihuahua, también enterraron al padre Morita.

Religiosos y pobladores de esta comunidad enclavada en la barranca de Urique en la Sierra Tarahumara no pudieron contener las lágrimas de tristeza al ver bajar los ataúdes con los cuerpos de los sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín Mora Salazar.

“Eran papás para los tarahumaras”, exclamó sor Carmen, jesuita establecida en el municipio de Creel, pero que durante cinco años el padre Gallo fue su párroco en el poblado de San José del Pinal, también municipio de Urique.

Otros pobladores lanzaron a los féretros flores y globos blancos, fue entonces que un clérigo comenzó a gritar:

“¡Que viva el padre Gallo! ¡Que viva el padre Morita! ¡Que viva Cerocahui! ¡Que viva la paz!”.

Enseguida, las campanas de la parroquia empezaron a sonar y los pobladores a aplaudir. Antes de ser sepultados, la Compañía de Jesús, orden a la que pertenecían los padres ejecutados por el crimen organizado hace una semana, ofició una última misa de cuerpo presente.

Debido a que se rebasó la capacidad del templo, los religiosos colocaron frente a la entrada de la parroquia una carpa, sillas y una bocina para que todos los asistentes pudieran escuchar la misa.

Fuente: Milenio.

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